7 de octubre de 2009

Mitos sobre la vida de Albert Einstein

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El Blog La Tierra no es redonda ha recopilado media decena de sucesos sobre la vida de Albert Einstein que me gustaría compartir. Estos “mitos” sobre el gran científico, aparecen de forma frecuente y son referidos con poca claridad o de manera inexacta. A continuación les mencionamos los más difundidos, así como las versiones mejor sustentadas sobre ellos:


La Bomba Atómica. Las explosiones ocurridas en Hiroshima y Nagasaki, en Japón, casi al término de la segunda guerra mundial fueron producto de una investigación auspiciada por el gobierno de Estados Unidos, con apoyo de Gran Bretaña y Canadá, en el que Albert Einstein no participó. A estos trabajos se les conoce con el nombre de "Proyecto Manhattan". Einstein únicamente dio aviso, mediante misivas, al presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, sobre los planes nazis de construir bombas que utilizarían la fisión nuclear.


Dios. El concepto de divinidad que Einstein tenía es más complejo que el que normalmente se entiende como religión. En fechas recientes, se difundió una carta en que afirmaba: la religión se basa en leyendas "bastante infantiles" y es un "producto de la debilidad humana".

Pese a ello, creía en "un Dios que se revela en la armonía de todo lo que existe”. Alguna vez expresó, en un artículo que publicó en el New York Times: "Mi religión consiste en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los más pequeños detalles que podemos percibir con nuestra frágil y débil mente".


Su desempeño escolar. Un rumor sobre la vida de Einstein es que sus calificaciones en matemáticas dejaban mucho qué desear durante su juventud. Pero esto es incorrecto. En realidad, él destacó mucho en la escuela, al grado que alrededor de los doce años debió abandonar el colegio para educarse fuera de él, a un nivel mucho más alto.


Su esposa. En los círculos especializados se discute el grado de participación que Mileva Maric, primera esposa de Einstein, tuvo en sus aportaciones científicas. Algún rumor sugiere que ella trabajaba más que el propio Einstein y que no destacó de igual forma porque era mujer. Sin embargo, el mismo Einstein le reconocía sus méritos.

Su chofer. Cuenta una leyenda urbana en que Einstein se encontró un día aburrido de dar siempre el mismo discurso científico. Como aún era joven y desconocido, aceptó la propuesta de su chofer, de que intercambiaran lugares por aquel día.


El chofer, que había memorizado el discurso de su patrón, no tuvo problemas al darlo. Pero encontró dificultades al responder las preguntas del público. Al recibir un cuestionamiento que le fue imposible contestar, poco antes de que su actitud lo delatase, atinó a decir: "La pregunta es tan sencilla que voy a dejar que la responda mi chofer".


Visto en: La Tierra no es redonda